Quién es

El P. José Vandor, nació en Dorog, Hungría el 29 de octubre de 1909. Sus padres, Sebastián y María, campesinos, crearon un hogar sumamente religioso, en un clima de respeto, de unión, de sacrificio y alegría familiar. La oración, el trabajo, el estudio, el amor a la Virgen, la práctica de los sacramentos, la rectitud moral, fueron valores bien vividos en la familia, que el P. Vandor supo poner en práctica a lo largo de toda su vida.

Inteligente, de exquisita sensibilidad poética y por otro lado muy versátil en asuntos prácticos, cursó fácilmente los estudios primarios, terminando con el bachillerato en el Instituto Estatal de S. Esteban en 1925, con manifiesta preferencia por los estudios científicos. A los 18 años, manifiesta a su párroco, P. Arturo Pehatsek, el deseo de ser sacerdote y misionero. Él lo presenta al Colegio salesiano de Peliföldszentkereszt donde empieza el aspirantado que sigue con el noviciado y la emisión de los primeros votos temporales el 3 de octubre de 1928, en Peliföldszentkereszt.

Doce años después es ordenado sacerdote en Turín, el 5 de julio de 1936 y regresa a Hungría para celebrar con los suyos la consagración sacerdotal. En el mismo año es enviado como misionero a Cuba, realizando así un sueño cultivado en el secreto de su corazón desde pequeño; ese celo por hacer el bien y por la salvación de las almas, sería su única preocupación durante los 40 años de trabajo en suelo cubano.

Su personalidad, su espiritualidad, su creatividad pastoral ha dejado huellas profundas en la ciudad y diócesis de Santa Clara, donde llegó el 9 de diciembre de 1954 para hacerse cargo de la construcción del Colegio de Artes y Oficios, “Rosa Pérez Velasco”, y atendiendo pastoralmente la Ermita Nuestra Señora del Carmen. Aquí se quedó ininterrumpidamente hasta su muerte, por poco tiempo como director del colegio y después como director y primer párroco del Carmen.

La comunidad del Carmen de Santa Clara, tiene la gran fortaleza de haber contado con magníficos sacerdotes en toda su historia salesiana, y entre ellos, por supuesto, el Padre Vandor ocupa el lugar cimero y ha sido una bendición especial que Dios nos ha otorgado, como también es fortaleza digna de mencionarse la conservación de la memoria de tantos y tantos santaclareños acerca de la figura de este salesiano tan querido.

Centenario del Siervo de Dios Padre José Vandor